La escuela más allá de ser una institución
educativa, es la entrada a la cultura, es el espacio donde el proceso educativo
forma parte importante en el desarrollo o construcción de identidad del
estudiante, mediante la interacción y socialización con sus
compañeros y maestros en un ambiente de normativas y valores propios de la
convivencia, implicando el desarrollo de
la competencia comunicativa a través de
ella los sujetos logran constituirse como seres únicos en sus formas de ser,
sentir y habitar el mundo y como seres incluidos cuyo propósito es alcanzar una
cohesión adecuada mediante la construcción conjunta de sentidos de identidad
comunes.
La escuela tiene una co-responsabilidad ética,
política y moral en la que se producen diversos aprendizajes como una expresión
de la autonomía, la libertad y la dignidad humana en los que implica la convivencia
de una comunidad en el mismo entorno donde aprenden unos de otros de acuerdo a
sus habilidades y a su vez vivir sus derechos y asumir responsablemente sus
deberes forjando su identidad individual y colectiva.
Por eso el proceso educativo produce cambios
mentales en los sujetos a través del tiempo, se convierte en un análisis donde
el desarrollo de estructuras mentales permite la configuración del juicio y la
argumentación moral, mediante los diferentes
elementos de orden administrativo, curricular, pedagógico y didáctico
que mejoran el ambiente escolar requerido para dar rumbo a dicho proceso y dar
valides a la manera en que son transmitidos los valores, creencias, o formas de
educar, proporcionando una perspectiva de orden institucional real y especifica
desde el estado.
La educación más allá de ser una cuestión de
derechos que todos tenemos es la transición
de niño a ciudadano mediante una tarea que requiere pensarse desde un
proceso más profundo que un decreto o una buena intención jurídica, es el del
desarrollo moral, cuya finalidad es el crecimiento del pensamiento autónomo y
responsable, que permite asumir que tiene derechos y obligaciones por los
cuales pueda contribuir al fortalecimiento del progreso de la sociedad
participando con responsabilidad, con valores cívicos, ejerciendo la autoridad
democrática, tomando buenas decisiones y conviviendo de manera tolerante y
justa con los demás.
La institucionalización es un proceso que deja
huella tanto en las estructuras como en las prácticas, en los logros y
fracasos, en las confrontaciones que surgen en las instituciones pero más aún
en la forma de pensar y actuar de los individuos.
Referencias bibliográficas:
Documento de Echavarría Grajales, C.
(2003). Documento. La escuela un escenario de
formación y socialización para la construcción de identidad moral , en: Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Julio – Diciembre, Vol. 1, No 002,
Universidad de Manizales, Colombia 2003.

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